Hasta hace algunos años, trabajaba con éxito en el mundo de las bodas. Pero de un día para otro, la vida me enfrentó a un grave problema de salud que llegó a poner en peligro mi vida y me acompañó durante un largo periodo.
Desde el primer momento tuve algo muy claro: seguiría siendo feliz.
Hoy, aquella etapa ha quedado atrás y siento una gratitud infinita por haberla superado con éxito.
Encontré la fuerza para hacerlo en la sabiduría de las antiguas filosofías orientales, que estudio desde hace más de 20 años, especialmente en el budismo.
Durante aquella intensa etapa creció cada vez más en mí el deseo de crear un lugar donde las personas pudieran descubrir qué se siente al ser felices, independientemente de las circunstancias en las que se encuentren.
Soy consciente de que es un propósito enorme y quizá idealista. Precisamente ese deseo fue el que me condujo hacia mi nuevo camino.
Durante una meditación sentí de pronto un impulso intuitivo muy claro: fórmate en algo que creas que puede hacer bien a las personas y quizá ayudarlas a ser un poco más felices.
Aquel lunes me levanté después de meditar. El sábado de esa misma semana comencé en Madrid mi formación en terapia de sonido con Rafa Monsonis.
Más adelante cursé mi formación en reflexología podal en Estena’tem. En febrero de 2027 comenzaré allí también mi formación en masaje facial japonés de efecto lifting.
Desde hace ya algunos años, este trabajo es un proyecto que llevo profundamente en el corazón. El acompañamiento personal e individual de cada persona me llena profundamente y me confirma una y otra vez que este nuevo camino es el que me llena de alegría el corazón